Inspecciones del regulador confirmaron la presencia de una extensa fisura y acumulación de agua en la base del depósito, tras denuncias realizadas por personal de la faena. Teck afirma que la infraestructura se mantiene estable y bajo monitoreo reforzado.
Las alertas surgieron entre fines de julio y comienzos de agosto, cuando varios trabajadores notificaron a Sernageomin sobre filtraciones y posibles fallas en el muro de relaves de Quebrada Blanca, en la Región de Tarapacá. Estas denuncias motivaron visitas inmediatas del organismo técnico, que constató una grieta de más de 200 metros en la parte superior del muro y humedad acumulada en su base, situación que elevó la preocupación por el estado del depósito y por la demora en la notificación oficial por parte de la empresa.
A partir de las inspecciones, Sernageomin solicitó un monitoreo más estricto y cuestionó que la compañía no hubiera informado oportunamente los eventos, dado que este tipo de incidentes activa protocolos formales de seguridad. En paralelo, el regulador exigió un análisis detallado de la evolución de la fisura y de los flujos de agua, medidas que se enmarcan en el incremento del control sobre las instalaciones de relaves a nivel nacional e internacional.
Teck, por su parte, indicó que las anomalías fueron abordadas mediante trabajos correctivos y que la estabilidad general de la presa no se ha visto comprometida. La minera reforzó sus sistemas de vigilancia, inició reportes semanales al regulador y actualizó procedimientos de emergencia mientras continúa evaluando las causas del evento. Este episodio ocurre en un periodo clave para la compañía, marcado por desafíos operacionales en Quebrada Blanca y por el avance del proceso de integración con Anglo American.

