Imagen referencial.
Con más de 34 millones de toneladas producidas desde 1991, la operación representa hoy el 20% del cobre chileno y el 5% de la oferta global.
El pasado 14 de marzo marcó un hito fundamental para la minería global: Minera Escondida cumplió 35 años desde el inicio de sus operaciones en 1991. Lo que comenzó hace tres décadas como un ambicioso proyecto en el desierto de Atacama, se ha consolidado hoy como el mayor productor de cobre del mundo, sustentado en una combinación de excelencia operacional, tecnología de vanguardia y una robusta estrategia de sostenibilidad.
Desde su puesta en marcha, la compañía ha logrado cifras que definen la escala de su impacto. A la fecha, registra una producción acumulada de 34 millones de toneladas de cobre. Este volumen no solo es un récord productivo, sino que posiciona a la operación como un pilar crítico para la economía nacional: actualmente, Escondida aporta el 20% de la producción total de Chile y el 5% de la producción mundial del metal rojo.
Hitos operacionales y tecnológicos
La magnitud de Escondida se refleja en una infraestructura integrada sin precedentes en la industria. Entre sus activos clave destacan:
Capacidad de procesamiento: tres plantas concentradoras con una capacidad aprobada de 460 ktpd.
Infraestructura hídrica y energética: operación respaldada por una matriz de 100% agua desalinizada y el uso exclusivo de energías renovables.
Innovación: cuenta con dos rajos abiertos, uno de los cuales es 100% autónomo, y la pila de lixiviación de sulfuros más grande del sector.
Logística de exportación: un puerto propio (Puerto Coloso) que ha gestionado más de 2.400 embarques de concentrado.
El factor humano y la inclusión
Más allá de las cifras de mercado, este aniversario pone de relieve la transformación cultural de la compañía. La dotación femenina ha alcanzado un histórico 44,3%, cifra que se complementa con un 11,9% de trabajadores pertenecientes a pueblos originarios y un 2,9% de personas con discapacidad, estableciendo nuevos estándares de diversidad para la minería chilena.
Testimonios como el de Sergio López, operador de Puerto Coloso desde 1991, refuerzan el sentido de pertenencia: “He visto cómo hemos avanzado y he aprendido mucho, sobre todo en seguridad, ya que somos un referente para la industria”. Por su parte, Karen Toro, especialista de Calidad, subraya que la diversidad actual permite “enfrentar los desafíos del futuro de otras maneras”.
Proyección al futuro
Con un yacimiento que aún alberga 26 billones de toneladas en recursos, la compañía asegura una flexibilidad excepcional para proyectarse a largo plazo.

