El metal rojo alcanzó los US$ 4,59 la libra, con un incremento semanal de 2,2%. La suspensión de operaciones en Grasberg y retrasos en Kamoa-Kakula reforzaron las expectativas de déficit, aunque los altos inventarios en Shanghái y la LME moderan el escenario.
El precio del cobre cerró la semana del 22 al 26 de septiembre en US$ 4,59 la libra, acumulando un alza de 2,2% respecto al viernes anterior. Con ello, el promedio de 2025 se ubica en US$ 4,33 la libra, equivalente a un incremento de 4,7% frente al mismo período de 2024. El mercado reaccionó principalmente a la declaración de fuerza mayor en la mina Grasberg, en Indonesia, que podría recortar unas 250 mil toneladas de producción anual en 2025 y 2026, además de los retrasos en el plan de drenaje de Kamoa-Kakula en la República Democrática del Congo.
Pese al impulso alcista, el mercado enfrenta señales de moderación en el corto plazo. Los inventarios de cobre refinado alcanzaron 534.436 toneladas en las tres principales bolsas de metales, acumulando un alza anual de 25,4%. En Shanghái, las existencias crecieron 12,5% en la última semana, mientras que en la LME subieron 56% en tres meses. En paralelo, el dólar se debilitó tras el recorte de tasas de la Reserva Federal, aportando soporte adicional a la cotización del cobre hacia el mediano plazo.

