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Reportaje, equipo de redacción Multimedios.
El líder de Proyectos Digitales de la Corporación Alta Ley, Daniel Cattaneo, profundiza en la evolución técnica de los proveedores, el impacto de la inteligencia artificial y el surgimiento de una inteligencia operativa integrada que busca transformar el ecosistema minero nacional.
En los últimos cinco años, la industria minera chilena ha experimentado una transformación en sus estándares de exigencia que ha obligado a todo su ecosistema a hablar un nuevo lenguaje: el de la digitalización. Para Daniel Cattaneo, Líder de Proyectos Digitales de la Corporación Alta Ley, este fenómeno no es una tendencia aislada, sino un cambio estructural donde “lo importante es que acá ha habido un avance en la exigencia técnica y tecnológica” que ha reconfigurado la relación entre las compañías mandantes y sus proveedores. Según explica el experto, la digitalización debe ser entendida hoy como un habilitante técnico fundamental que permite desarrollar nuevos y mejores productos o servicios, apuntando directamente a los indicadores clave de seguridad, productividad y sostenibilidad.
Esta nueva realidad implica que la digitalización aborda un espectro amplio de temas que van desde la optimización de procesos, la sensorización y el análisis de grandes volúmenes de datos hasta el monitoreo constante y la mejora continua. En este escenario, han surgido plataformas críticas para la trazabilidad de insumos y emisiones, vinculadas estrechamente con la economía circular y la descarbonización. Sin embargo, este crecimiento tecnológico trae aparejado un desafío que Cattaneo considera vital. “La ciberseguridad es un tema crítico porque las operaciones cada vez más dependen de sistemas digitales”, advierte el ejecutivo, recordando que la minería es considerada infraestructura crítica y que hoy convergen tres cambios desafiantes: la automatización, la hiperconectividad y la exposición a amenazas globales.
“El tercer estudio nos permitió medir avances en temas de digitalización, y particularmente, vemos que ha habido mejoras de los proveedores”.
Daniel sostiene que, en este contexto, la ciberseguridad ha pasado a formar parte del ítem de riesgo operacional estratégico, ya que “cualquier acceso a la red podría convertirse en un vector de ataque nuevo”, lo que no solo compromete datos y sistemas, sino que pone en riesgo la continuidad de la operación y la seguridad de los trabajadores.
EL TERMÓMETRO DE LA MADUREZ DIGITAL Y EL SALTO DE LOS PROVEEDORES
Para gestionar este cambio, la Corporación Alta Ley ha impulsado herramientas de medición que permiten conocer el estado real de la industria. Un hito relevante fue el roadmap de Minería 4.0 lanzado en 2020, donde se identificó un desafío relevante de digitalización que dio origen al Índice de Transformación Digital dirigido a proveedores. “El tercer estudio nos permitió medir avances en temas de digitalización, y particularmente, vemos que ha habido mejoras de los proveedores”, señala Cattaneo respecto a la medición de 2025.

El ejecutivo sostiene que los resultados son alentadores, mostrando que ha aumentado significativamente el uso de herramientas de Inteligencia Artificial, con un puntaje de 76, además de un incremento en el uso de tecnologías como Big Data y Realidad Virtual.
Un hallazgo fundamental de estas mediciones es la correlación entre la planificación y el éxito tecnológico. “Nos dimos cuenta de que las empresas proveedoras que cuentan con un plan formal de transformación digital y líderes en este ámbito, tienden a avanzar más en digitalización”, explica, lo que demuestra que las expectativas de las mineras y la preparación de los proveedores están hoy más alineadas que nunca. Cattaneo sostiene que esta evolución positiva se refleja también en la participación de los actores del sector, ya que el estudio de 2025 contó con la colaboración de la Mesa Nacional de Proveedores. “En comparación al primer estudio de 2021, aumentó en un 40% la cantidad de respuestas”, destaca el experto, lo que evidencia un interés creciente por sumarse a este diagnóstico para generar planes de implementación basados en datos y en una infraestructura habilitante real.
INNOVACIÓN LOCAL Y LA VISIÓN DE UNA MINERÍA INTEGRADA
Uno de los pilares de la gestión de Alta Ley es fomentar el valor agregado con sello nacional. A través del Observatorio de Proveedores y la Minería, que ya cuenta con más de 2.800 empresas inscritas, se ha detectado que más de un 20% ofrece soluciones tecnológicas propias. El ejecutivo subraya que el foco es estar alineado con el objetivo de que el país, además de exportar minerales, sea capaz de exportar conocimiento. “Estamos liderando el desarrollo de implementación de soluciones con nuevas tecnologías 4.0 que permiten abordar los desafíos de la minería actual y futura”, asegura Cattaneo. Un ejemplo de esto es el Portafolio de Proveedores de base científico-tecnológica, iniciativa de Corporación Alta Ley en colaboración con el Ministerio de Minería, ProChile y la Mesa Nacional de Proveedores, cuya tercera versión se lanzó en marzo de 2026, y que incluye soluciones de IA para la exploración temprana, video analítica para prevención de accidentes y monitoreo para mantenimiento predictivo, entre otros.
Consultado respecto de los avances, y que pese a ello persisten brechas que el sector busca cerrar, especialmente en la pequeña y mediana minería, Cattaneo explica que se están desarrollando iniciativas como el “Clúster para la innovación y tecnologización de la pequeña y mediana minería”, impulsado por Corporación Alta Ley en conjunto con el Ministerio de Minería, que ya ha generado hojas de ruta específicas para estos segmentos. Al abordar la resistencia cultural, el experto es enfático en que la transformación digital no es sólo un cambio tecnológico, sino organizacional. “Hay que tener en cuenta que uno no automatiza trabajos o roles, sino que se está automatizando tareas”, aclara, enfatizando la importancia de la capacitación continua para mostrar el valor agregado de estas herramientas, entendiendo que las tecnologías 4.0 vienen de la mano con la creación de nuevos roles en la industria.
“Nos dimos cuenta de que las empresas proveedoras que cuentan con un plan formal de transformación digital y líderes en este ámbito, tienden a avanzar más en digitalización”.
Hacia el futuro, la visión de Cattaneo no se agota en una herramienta específica, sino en una integración sistémica. Aunque la complejidad de la industria a veces lleva a trabajar en “silos” u óptimos locales, su apuesta es por una minería autónoma pero integrada, que funcione como un sistema coordinado con vigilancia humana. “La minería chilena no será definida tanto por una sola tecnología, o una sola herramienta revolucionaria por sí sola, sino por una inteligencia operativa integrada”, concluye, visualizando un ecosistema donde las distintas tecnologías 4.0 convergen para apoyar a una mejor toma de decisiones, en tiempo real que fomente la sostenibilidad del negocio.

